La resaca del libro anterior
Nadie te cuenta demasiado qué ocurre después de terminar un libro.
Durante meses has vivido dentro de él. Lo has corregido, discutido, desmontado. Has quitado palabras que querías y conservado otras que quizá todavía no entiendes del todo.
Y un día se termina.
O eso crees.
Porque mientras un libro empieza a pertenecer a los demás, algo nuevo comienza a pedir sitio.
Llevo un tiempo trabajando en ese «después».
Todavía no voy a desvelar su nombre.
Solo diré que es un nuevo poemario y que hoy vuelve a salir de mis manos para presentarse a un certamen internacional.
Hay una sensación extraña, algo parecido al vértigo, en enviar un manuscrito: durante unos segundos deja de pertenecerte, aunque nadie más lo haya leído todavía.
Ahora toca esperar.
Y seguir escribiendo.